(Asociación galega de xornalistas do deporte)
Por José Rivela Rivela, el cronista apartado en fuera de juego
Galicia ha vuelto a hacer historia. Tras siglos en los que el balón se limitaba a entrar o no entrar en la portería, la Asociación Galega de Xornalistas do Deporte ha decidido atacar la raíz de todos los males: el género gramatical. El nuevo reglamento lingüístico —pardon, guía— promete acabar de una vez por todas con el patriarcado de los sustantivos. Según el documento, ya no habrá “jugadores”, sino “personas practicantes de la actividad futbolística en tiempo reglamentario”. Los árbitros pasan a ser “entes silbantes con responsabilidad neutral de justicia balompédica”. Y los goles, atención, “expresiones emocionales inclusivas del éxito colectivo”. Un periodista despistado preguntó si también habría que decir “el balón y la balona”, pero fue inmediatamente inscrito en un curso de reeducación lingüística subvencionado por la Xunta.
El primer test de la guía se realizó en un partido amistoso en O Carballiño. El narrador local intentó cumplir el manual al pie de la letra: —La persona que patea, perdón, patee… ¡ha pateado!… la esfer… el objeto redondeado no identificado… A los cinco minutos, los espectadores abandonaron el estadio confundidos, convencidos de estar asistiendo a un congreso de semiótica, no a un encuentro de fútbol.
En la rueda de prensa posterior, la autora de la guía explicó con entusiasmo que “el lenguaje crea realidades”. Una afirmación que hizo pensar a muchos que, si eso fuera cierto, bastaría con decir “Galicia gana el Mundial” para traer la copa a Monte do Gozo. La misma experta aseguró que gracias al nuevo manual “el deporte será más igualitario”. Lo cual resulta esperanzador: después de dos mil años de desigualdad, todo se solucionará cambiando dos artículos y tres sustantivos. El feminismo nunca fue tan tipográfico.
Entre los ejemplos de la guía se encuentran joyas impagables: no decir “los futbolistas gallegos brillan”, sino “el conjunto de personas dedicadas profesionalmente al fútbol en Galicia emite destellos”. No decir “las chicas del voleibol ganan”, sino “el equipo de personas identificadas como mujeres ha alcanzado el éxito deportivo”. No decir “el míster”, sino “la entidad orientadora del grupo atlético, independientemente de su identidad autopercibida”. Después de leer las 48 páginas, uno no sabe si salir al gimnasio o al psicoanalista.
Según fuentes cercanas a AGAXORDE, la próxima fase del proyecto será crear una App que corrija automáticamente titulares sexistas. Si escribes “Los jugadores celebran con champán”, la aplicación lo reescribirá como “Quienes celebran la vida deportiva con líquidos burbujeantes lo hacen sin sesgos estructurales.” El resultado puede que no venda muchos periódicos, pero sin duda salvará el alma gramatical de Occidente.
Los responsables políticos que apoyaron la guía posaron sonrientes en la presentación. En la foto —muy inclusiva— se observa a siete hombres trajeados y una mujer detrás de un atril con logotipo morado. Todos aplaudieron el fin del sexismo lingüístico con la serenidad de quien no ha leído el documento que aplaude. Y mientras tanto, en los vestuarios, una jugadora del Ourense CF resumió la cuestión con más precisión que toda la guía: “A min non me importa como me chamen, mentres marquemos goles.” La frase fue inmediatamente censurada por no incluir perspectiva de género.
Porque, en el fondo, todo se reduce a chupar del presupuesto que pagamos todos. O sea, un timo, una estafa, permitida por el gobierno del PP en Galicia. Tirar el dinero público, que parece ser que no es de nadie.