
Mi particular reemplazo
Me siento enfrente de la televisión y la enciendo. Paso los canales y me encuentro con los “sálvames políticos” de turno, donde navegan tantas merluzas y merluzos que se hacen espina para digerir. Es casi imposible que pesque algo que me guste y, entonces, pongo un DVD de la colección de jazz, que guardo como oro en paño, para respirar a conciencia. Los contertulios de mesa y mantel que ocupan, o al menos lo intentan,








