Josesiño ha estado escuchando por la radio y viendo por la televisión las protestas de los jóvenes nepalíes por la censura de la internet que les llegaba a sus adminículos electrónicos movidos por energía eólica de las montañas del Himalaya; censura aplicada por su gobierno, títere del de China; y Josesiño ha estado de acuerdo consigo mismo en que se trata de una injusticia indigna que debe ser acompañada y combatida desde su pueblo natal con cánticos, algaradas y manifiestos a favor de la muchachada censurada. Así que Josesiño, que se ha quedado en paro porque se agotaron los fondos de la subvención que recibía el Ayuntamiento para contratar brigadas de cántico suizo y recuento de hojas caídas, ha decidido hacer una escalada de protesta a la cara norte del Everest, sin oxígeno, sin botas y sin plumífero de abrigo para, de esa manera tan altruista, hacer visible la tragedia de la juventud nepalí que no puede chatear a gusto ni ver pornografía china gratis rodada en la Casa de las Siete Mandarinas de Shanghai. Y, ni corto (es un decir) ni perezoso (otro decir) ha convencido a su novia para que lo acompañe, a lo cual esta, que está más enamorada que un cartabón de una escuadra y sabe dios porqué, le ha dicho “lo que tú digas mi amor, mi cariño, mi tabla trigonométrica, me voy contigo al fin del mundo o más allá si hace falta, ahora mismo saco los pasajes de avión en la agencia del Corte Inglés que tiene unas tarifas chufis para viajes fuera de temporada”. Sucedió que esta iniciativa, que en un principio solo fue recogida por el diario local “La Comarca de la Parca” trascendió allende las fronteras regionales y aparcó en los noticieros de la radio y televisión pública del país, en las emisoras privadas numeradas del cero al infinito y en todos los periódicos de tirada de pichón nacionales. Y como una cosa lleva a otra, acabó depositada (tirada como un conejo muerto, diría alguien con mucha mala leche) sobre la mesa del Consejo de Ministros de la mano de la Ministra de Relaciones con los dioses y otras manifestaciones ectoplasmáticas de fin de semana y deportes tradicionales paleolíticos, que tiene poco que hacer pero se esfuerza mucho y progresa adecuadamente desde su analfabetismo. El presidente y los ministros del Gobierno han quedado gratamente sorprendidos por el carácter filantrópico de la decisión de Josesiño y han acordado que, a cargo del presupuesto de bolsillo para merendolas del ministro de Hazme el Amor y no la Guerra, se flete un helicóptero Puma al Viento para acompañar a la feliz pareja en su ataque a la cara norte del Everest desde el campo base número seis que es el que cuenta con un helipuerto más multirracial y multicultural, antes de que empiece el deshielo y las avalanchas más peligrosas. Asimismo se ha tomado la resolución vinculante de regalarle unas botas de montaña fabricadas en Alicante y que el Ministro de Presidencia y relaciones con las cortes austrohúngaras le haga unos calcetines de lana a los novios montañeros, dada la gran afición de ese hombre de Estado a tricotar en sus ratos libres. La oveja que prestó su lana vive una existencia feliz en la montaña palentina, triscando fresca hierba y solazándose con el arte románico tan bello en aquellos pagos. Se informará apropiadamente en cuanto suceda alguna desgracia.
P.D. Se ha sabido que las autoridades chinas han dicho que, como aparezca por las inmediaciones del Himalaya, el helicóptero de la marcha anticensura será derribado indefectiblemente. Por supuesto nadie se cree este despropósito y la amenaza se toma a chirigota, como no podía ser de otra manera.