Claro que es un lío descomunal conseguir vivienda en estos tiempos. No digo que no lo fuera antes también, pues nada es regalado, pero comparando tiempos para comprar los de ahora son harto difíciles, cuando no imposibles, para la mayoría de la gente. Pero no solamente para comprar sino para alquilar, pues los precios han subido hasta el ático y no bajan ni a la de tres. Por supuesto, no se trata de comprar o alquilar en un edificio como este en la calle Velázquez de Madrid, donde la media para su compra puede estar alrededor de varias unidades de millón de euros -sí, lo han leído bien- porque esto es coto de los que tienen mucha, mucha, pero que mucha pasta, y que les aproveche porque en muchos casos hasta se la merecen, sino que aquí tratamos de encontrar un lugar para vivir con dignidad y sin que a cambio nadie se muera de hambre ni mucho menos. Las soluciones son increíblemente difíciles, pues parte de la política se lucra y mantiene por negocios espurios en relación a la construcción, con sus calificaciones y recalificaciones, peris y peros, y porque no hay promociones acordes a la realidad de nuestra sociedad actual que clama por vivienda social. Lo que sí sabemos y es obvio pero a alguien no conviene, volvemos a los políticos y sus medidas fiscales de recaudación de impuestos es que sería muy fácil “simplemente” ayudar en los alquileres pudiendo desgravarlos del IRPF, tan sencillo como justo y aliviador del problema; asimismo con la desgravación de las hipotecas, que manda carallo que no ayude el Estado en esta necesidad primera de habitación para todo dios. ¡Cuánta hipocresía, Dios!