Érase un tiempo donde algunos quisimos hacer algo nuevo, diferente, que resultara ejemplo de lo que se debe hacer para lograr la mejor convivencia y desarrollo entre una ciudadanía como ¡Dios manda! desde nuestro punto de vista, cual es vivir y dejar vivir a los demás, pacíficamente y con respeto, procurar encuentros humanos para hablar y estarse algo quietos, casi como nos decía Pascal, pero siempre en aras a cierto favor que da pensar, que para eso tenemos cerebro. Para ello, desde elcercano hicimos referencia continuada de lo que, en este sentido, procura un lugar con música suave con volumen bajo, una luz tenue para dejar ver lo importante y no lo accesorio que paradójicamente aleja más que acerca a las personas, y me refiero a esa postura enérgica actual de querer brillar por lo que llevamos puesto y no por lo que somos. Un tiempo que luchamos con distintos escritos por lograr poner una terraza bien diseñada enfrente a la entrada del local, y que ocupaba el frente justo de esa misma entrada, no más de tres mesas y sus correspondientes sillas. ¡Oh! como si pidiéramos el mundo, denegado el permiso por presunta peligrosidad viaria, mera excusa confirmada porque el asunto de terrazas en mi ciudad fue un fenómeno caótico e injusto ido a más. De ahí que hiciéramos un día esta manifestación silenciosa con dos butacas y una mesa sacadas para la ocasión del interior de elcercano, a fin de que se pudiera observar la lógica de nuestra petición. Nada que hacer, porque cuando uno llama la atención a una gente pared, rebota cualquier asunto nuevo que suponga gestión. Mi ciudad perdió elcercano ya, y con mucho gusto lo recuerdo pero no lo echo de menos, porque todo tiene su momento y energía, y nada es para siempre, pero con elcercano y otras cosas perdidas, sea respeto, mi ciudad está perdida, porque no hablemos de ruidos, donde se permite que unos pocos alteren el descanso de otros en sus propios domicilios, como está sucediendo actualmente en Valle Inclán con una discoteca que despierta a los vecinos que viven a su alrededor mientras duermen a los clientes en el sueño de creer que la vida es esto, solo diversión para ellos, normalmente jóvenes que todavía no saben lo que vale un peine. Con la complicidad total de unos responsables políticos que lo permiten y no hacen nada por resolver un litigio antiguo de la libertad que comienza donde termina la de otro, principio básico de convivencia. Pero en estas estamos cuando recibo un escrito de otro vecino que por su redacción y planteamiento no parece ser ningún ignorante de la vida, y que paso a transcribir literalmente porque no tiene fallo ni pérdida. Dice así:
Es un arquitecto o urbanista inepto el que haya diseñado la explanada y aparcamiento de la estación de Ourense sin tener en cuenta los flujos de tráfico y las illuvias y altas temperaturas que deben soportar viajeros y taxistas; es un inepto el que haya diseñado la Avenida das Caldas sin considerar una doble hilera de árboles que protegiera a quien camina hacia su casa desde la estación y quien haya asfaltado el paseo del Barbaña sin arbolarlo; es un inepto el encargado de parques y jardines por no diseñar parques umbríos en los que acogerse en los veranos (deben de tener muchos más árboles que los que tienen) y los que plantan cada pocos días cientos de plantas que no dan sombra y olvidan reponer los árboles talados que desde hace años esperan ser repuestos; (Ourense necesita ser una ciudad bosque no una ciudad jardín, que también, pero después); es un irresponsable quien cada poco tiempo corta las calles provocando caos de tráfico para que puedan exhibirse corredores que celebran lo que puede ser celebrado en espacios más acogedores y menos molestos o levanta un escenario en la principal entrada y salida de Ourense provocando caos en el tráfico; es sádico quien organiza conciertos hasta altas horas de la madrugada en el centro previo corte de calles, impidiendo dormir a gentes que dentro de pocas horas quizás tendrán que hacer cirugías, atender a pacientes de UCI, conducir trenes y autobuses sin haber dormido, o simplemente necesiten por edad y derecho, a dormir para cuidar de su salud; es un sádico quien organiza “tardeos” de cinco de la tarde a 2,30 de la madrugada con sevillanas, y DJ cuando el tardeo se inventó para evitar el ruido nocturno; Y todo con un calor insoportable. ..
¿Son días de fiesta? Primero es el derecho al trabajo y al descanso. Las fiestas, si breves dos veces buenas y si el “emperador romano” responsable de esta fiesta continua lo hace por conseguir votos que sepa que cuenta con uno menos y si se atreve, que abra una página en su web para que los que estén hartos de tanta fiesta y caos ruidoso y de tráfico puedan decir lo que piensan y quieran.
(Respetamos el deseo de anonimato de quien nos remite el texto anterior, entendiendo, además, que lo importante es lo que dice y no lo que calla).
Pan y Circus es tan viejo que de repetido aburre, pero no por ello debemos seguir callados teniendo lengua y pensamiento. Después los políticos se quejan de no ser bien queridos, pero ¡coño! que no todo es el voto comprado con el concierto o circo y las migas de pan para mantenerse. Otra forma de convivir es posible, y mejor, aunque les parezca mentira.