Sigue este artista ourensano regalándonos a todos los vecinos y visitantes de la ciudad de Ourense murales artísticos que tapan ciertas vergüenzas, muros sucios y paredes de fachadas pintarrajeadas de mal gusto. En la fotografía adjunta podemos admirar lo último que ha hecho: un mural de Natos y Waor, dos raperos madrileños con amplia trayectoria musical, nada menos que quince años, situado en el callejón trasero de la calle Clara Campoamor, escritora, por cierto, que decía que la libertad se aprende ejerciéndola, la misma que debió aprender Mon pintando donde y lo que quiere sin mirar demasiado su repercusión mediático mercantil; y a la vista el “callejón” donde pintó este nuevo mural. Como fan de este artista lamento que ciertas instituciones, que entiendo deberían preocuparse por hacer de la ciudad un lugar más hermoso y bello, no adviertan esta potencialidad, y una de dos, o es que no existe sensibilidad o es que no hay interés… Con envidia sana veo en El Faro de Vigo la actuación en Bayona de la artista local Lula Goce de un mural de 1500 metros cuadrados que hizo en su localidad, mientras en Ourense nos conformamos con lo que nos deja ‘motu propio’ Mon Devane en callejones y paredes varias. La comparación es desconsoladora para Ourense. Y la cosa no va de sensibilidades políticas ni de partidos, va de hacer cosas concretas que aporten valor a la ciudad, como aportan jardines, árboles y las casas bien hechas, los parques o calles renovadas, los aires libres de malos olores o chimeneas contaminantes, o de riberas del Miño limpias para el mejor paseo. Por supuesto, me duele por un lado la indiferencia de los administradores del erario público en valorar como un bien para la ciudad el trabajo muralista bien hecho, pero por otro lado celebro que sea así por cierta pureza y grandeza de personas como Mon Devane que nos regalan su don y dan a los demás mucho más de lo que reciben. Algo así creo que insinuaba San Pablo refiriéndose a los dones, que todos tienen su función, siendo el más importante el que él llama agapê: “el amor que da en lugar de recibir”, y que no representa ese gobernante que presume de ello sino el artista que libera con su amor el ego. Viva Mon Devane y su don, y gracias, muchas gracias por dejarnos otra marca en la ciudad con la que disfrutar nuestra mirada.