Comienzo por esta persona, Alfonso Armada, afectuoso amigo y gran periodista, amén de escritor, porque a él le debo en parte volver a mis afectos por Chesi nuevamente, después de un olvido de los mismos por causa de un mal día donde no nos entendimos como siempre lo habíamos hecho, o sea, perfectamente. Y sí, fue Alfonso quien me pidió para “Frontera d”, extraordinaria revista digital que él mismo fundó y en la que colaboran personas de los cinco continentes y de hondo pensamiento, un artículo recordando a Chesi. La tarea no me resultó fácil, volví a leer alguna de sus novelas y a leer mis propios recuerdos a su lado, y, de verdad, fue como una sanación a cualquier resquemor que hubiera quedado dentro, como si no hubiera habido nunca un momentáneo viento en contra. A Alfonso Armada, pues, le debo este reencuentro con Chesi, curiosamente posterior al primer encuentro que propicié yo mismo entre los dos. Curioso.
He subido un vídeo corto en la página de parte de la intervención de Chus Pato donde recita un poema inspirado o creado de la propia escritura de Chesi en su novela Nembrot, y pese a la pésima calidad del sonido creo que merece mucho la pena. En la sala del Liceo, casi llena, muchas caras conocidas y amigas, el escritor Serrano, Mani
Moretón, Juan Fonseca, Carlos G. Manzano, Santiago Lamas, Javier Dominguez, Paloma, Miguel (hermano de Chesi), y bastantes más que demostraron lo querida que es esta persona.
Nos informaron de toda la obra inédita que dejó lista el propio autor para ser publicada en caso de que encuentren una editorial valiente que quiera batirse en duelo con el puro mercantilismo en favor de la calidad literaria intrínseca a nuestro amigo. Adelanté a Beatriz que allí mismo encontré al mecenas dispuesto a poner la pasta para que fluya el convencimiento de la empresa, pues al decírselo me preguntó que ¿cuánto?, y por 300 ejemplares le dí una cifra ridícula para su particular peculio, por lo que me dijo: cuenta con ello; por supuesto, me abstendré de decir su nombre por si no fragua la cosa, y no por tanto por él mismo sino por detalles que dependen del empeño familiar y de los amigos en poder de la obra. También me dijeron los dos amigos cómplices del acto junto a la familia, Antonio Meilán y Jorge Velasco que para el año querían volver a recordar a Chesi con motivo del cincuenta cumpleaños de su novela “Un montón de años tristes”, que desarrolla su acción en torno al Liceo. Pues bien, me atreví a sugerirles una forma de hacerlo, potente y original, cual sería hacer una representación teatral de la obra allí mismo, en el Liceo ¿por qué no?, el decorado está hecho, el guión casi, solo falta un grupo teatral suficientemente preparado que se quiera sumar a este especial homenaje. En fin, que sumando fuerzas entre todos los que porfían la misma meta, en este caso seguir recordando a Chesi, todo es más fácil. Ojalá él lo vea. El acto se prolongó más de lo esperado y acabamos la mitad de los asistentes que habíamos empezado, si bien al final del vídeo subido vemos quien bate récord al respecto. Acabo con Alfonso Armada con quien empecé esta crónica, que no es, porque con él acabé tomándonos juntos un pulpo a feira antes de que tomase el autobús rumbo a su Vigo (recuerdos a Corina, siempre).