Recibo el fotograma que me pasa Pedro Feal, entresacado de una noticia de hoy en TVE y que se refiere al documental de Adolfo Domínguez que en próximas fechas proyectará el Reina Sofía. Me lo pasa porque yo soy la arruga es bella, Pedro me ha reconocido, aunque para nada soy el creador de la frase que reza como pie de foto, ni tampoco Adolfo Domínguez. Adolfo y yo somos dos personas distintas y, en el caso que me ocupa, un mismo destino, o, lo que es parecido: una cara, un nombre, y un lema archiconocido. Pero si digo que “yo soy la arruga es bella”, no es por mera presunción, “a la vejez, viruelas”, sino por respeto a la cara verdadera que sale en la imagen, que es la de mi persona; tanto la que está, de un lado, con el rostro sin arrugas propio de la juventud, como la que está, al otro lado, con mismo rostro, pero, este sí, con arrugas ya suficientes para ir sintiendo aquello que significaba Schopenhauer como liberación de la “tiranía de los impulsos sexuales” y la voluntad de vivir incesante. Aquí el que no se consuela es tonto, y eso que el mismo filósofo no pone las arrugas a la altura de las canas, de merecer mismo respeto (no se dice nunca respetables arrugas sino respetables canas). Pero también lo digo como algo más reivindicativo de espinita que hay que sacar para que no infecte el alma, porque este anuncio de culto de una época también me pertenece, claro que sí, a pesar de que no me proporcionase ni me proporcione un euro de derechos de imagen (antes no estaban regulados, hoy sí), lamentablemente, ya que de tan repetido que lo he visto a lo largo de 45 años debería estar forrado. Que conste, pues, que el derecho de imagen es una forma de compensar el espíritu de alguien que cuando cede su cara para una escena publicitaria, por su inexperiencia y juventud no es consciente del posible impacto en el tiempo, cuando comprueba el alcance y repercusión del mismo no tiene que observarse con cara de tonto como puro atrezo. Me alegro de que hoy estén regulados. En cualquier caso, y para no llevar a engaño a nadie con la letra del fotograma, yo no soy el creador del eslogan publicitario ni tampoco Adolfo Domínguez, simplemente yo soy Moncho.