El consejo de Europa a sus ciudadanos para combatir los efectos que pueden producirse en la energía disponible en esta actual coyuntura bélica: que conduzcamos nuestros coches rebajando la velocidad a cien kilómetros hora en autovías. En consecuencia este servidor ha hecho ayer el trayecto de Ourense a Playa América sin pasar el marcador de estos cien que nos han señalado. Pero más por consumir menos de mi bolsillo que por atender razones de Europa, esta sociedad vieja y cobarde que no da afrontado ciertos dilemas donde nos va el futuro en ello. Claro también que uno venía a la playa sin prisa alguna, en plan vacación, porque si te están esperando o tu horario es más limitado, la verdad que el límite se va al carajo. Además, estoy muy cabreado con todo lo que venga desde arriba, políticamente hablando, desde esa casta que se aprovecha del resto de la ciudadanía a puñados de abusos y falsas intenciones. Está uno hasta los huevos de pagar impuestos, más y más, mientras otros gastan lo recaudado. Las cifras de los últimos años en incremento de ingresos del Estado por distintos impuestos e IVA y el mayor aumento del gasto que desnivela aún más la medida de la deuda pública quiere decir dos cosas, que no saben administrar lo que se recauda y, por otro lado, que malgastan demasiado, normalmente en favor de intereses propios, presuntamente ligados a la corrupción vil y desvergonzada. Cuando recibes la noticia de que te están reclamando una suma de IVA desde la Hacienda Pública que, según tu asesor, es recurrible con cien por cien garantía de ganarse, puesto que no sale de ningún fraude, pero que tienes que adelantar la pasta para poder recurrirla, literalmente te cagas en el padre de quien te haya puesto en el Wanted fiscal por un posible error subsanable, otra vez según tu asesor, o porque están incentivados económicamente a recaudar pasta del autónomo o empresario, a sabiendas de que más del cincuenta por ciento de las actas las acaban perdiendo, pero a ellos no les reclaman la pasta de la comisión por el malévolo incentivo profesional. Si además te llega una multa por ir a 92 en lugar de 80 kilómetros hora cuando has dejado hace tiempo esas ganas de ir rápido conduciendo, pues te da que pensar que la cosa actual de nuestro Estado en manos de estos depredadores gobernantes es sacarte el dinero de tu bolsillo para metérselo dentro ellos. Atracadores legales, sinvergüenzas profesionales, mala gente que pone trampas al común ciudadano que lleva la preocupación por sobrevivir hasta el extremo de no prestar la mayor atención a esas normas que no debieran existir en algunos casos, porque están hechas solo para tropezar con ellas y caernos. Estoy a cien, claro que estoy a cien, por tanta hipocresía.