Me dio la noticia Pepe Rivela y seguidamente la leímos ambos en el Diario de Córdoba, y a ambos nos dejó tocados, porque Maec era un muy buen tipo y durante una época lo tratamos bastante. Pasamos ratos magníficos juntos. Maec era arquitecto y artista. Llegó a Celanova un buen día desde Nueva York, donde estuvo un tiempo tratando de abrirse camino con varios proyectos artísticos, entre los que destacaba la Pierneta, esa figura que significa lo que sería un corte de mangas de una pierna (conservo una que me regaló en su día). Bohemio y soñador auténtico, no lo era a medias, su venida a Celanova fue dada por un celanovés en Nueva York que le ofreció un piso por unos meses que casi se convirtieron en años, pues Maec se encontró genial en nuestra tierra. Los andaluces y gallegos casamos bien, quizás por ser tan opuestos. Hizo una propuesta en Nueva York para hacer un edificio con forma de pierneta en el espacio que dejaron vacío las torres gemelas al caer, donde albergaría el centro mundial del Todoísmo, esa idea de reunir todos los credos y religiones del mundo en un solo punto. Maec tenía una pierneta de gran tamaño sobre un pedestal que era un cajón de tamaño humano con puerta para poder entrar dentro e interactuar desde allí con quien se acercara al monumento; un día lo cogimos varios y transportamos al Parque de San Lázaro donde quedó instalado varios días hasta que decidimos su regreso a elcercano; nadie había preguntado qué hacía esa nueva escultura, algo cutre, compitiendo a solo unos metros con el Carrabouxo amarillo. Después volvió a su ciudad natal, hizo varias exposiciones de arte, pero su gran proyecto arquitectónico quedó en sus planos y sueños. Descanse en paz el amigo Maec.
Este salmo que transcribimos a continuación está dedicado a Sánchez, por su nueva medida del Hodio que parió su cortina: “¡Ustedes, los que aman al SEÑOR, odien el mal!”. Sí, han leído bien, odien el mal.