Vaya con el cine made in Spain. Si no lo subvencionas no existe, a no ser que seas Santiago Segura o Rodrigo Cortés. Pero, eso sí, el más mediocre se cree una joya, que como tal se exhiben en el photo call montado a propósito en los premios Goya. ¿Tú viste la ceremonia? No, yo no, ni de coñas me asomo a esa gansada, que también se monta con la pasta pública. Primero fueron de la ceja, ahora son del guapo y alto al que tanto admira la Sarandon, y siempre son de los zurdos más zurdos, porque es lógico ser de los que viven del apoyo del erario público pues si no no no filman ni una escena. Por supuesto, esos zurdos, les compran su adhesión cada día con un poco más de pasta, porque si tuvieran que vivir de lo que venden en taquilla las películas que hacen, estarían todos bien hipotecados para el resto de su vida. Doscientos cincuenta millones de euros es lo que ha aprobado el gobierno que se repartan en esta calamitosa industria, claro es que no salen del bolsillo de estos despilfarradores natos que nos han metido una deuda el último año de 80.000 millones de euros más que nos va acercando a los dos billones de euros que pagaran las próximas generaciones. Pero, veamos unos mínimos datos para comprender la estafa de este gremio que se cree superior cuando son lo contrario: de 700 películas estrenadas en 2025, el 98% de ellas serían deficitarias si no contaron con subvención; el 73% no superó los 1.000 espectadores, y el 40% ni siquiera los 100. Y no se les cae la cara de vergüenza. Pero es que tienen muy poca. Y lo digo con cierto conocimiento de causa por producir una película hace más de diez años que no logró recuperar ni un duro de los 27.000€ que gastamos; sin embargo, algunos miembros intervinientes en este proyecto, empezando por su director que ni siquiera menciono porque me dejó muy sabor de boca, se pavoneaban cual si hubieran hecho la de dios es cristo, cuando el único mérito de aquélla película fue precisamente la producción, que no contó con un euro público de subvención por propia decisión de este menda que se lo cuenta porque de lo que trataba era de demostrar que si tienes fe en hacer algo lo puedes conseguir con tus propios medios y los que pides en tu entorno, como así fue. Lo que debía servir de ejemplo, nadie lo imitó, todo quisqui de el mundo a pedir en organismos políticos la ayuda, la subvención. El otro día publicaron la noticia de una actriz ourensana que va a filmar su primera película de largometraje como directora, y claro, como no, en la misma noticia se informaba de que contaría con la ayuda de AGADIC (una agencia chiringuito de las que abundan en la Administración Pública) y la propia Diputación. Desolador panorama, algunos hacemos esfuerzos para no esquilmar al erario público y otros al Mestre Mateo, algo así como los Goya para alabarse entre ellos los pertenecientes al gremio.
Prefiero acabar sin hacer mención al enfermo imaginario, unos dicen que está de verdad y otros no, ya se sabrá y, además, ¡que coño nos importa!, porque este no dice verdad ni aunque tuviera enfrente a Sócrates interpelándolo, pero sirva de ejemplo de los chaperos (que llevaban chapa, ojo) de Palestina sí pero Irán no. Qué fatuos.
La fotografía corresponde al desprendimiento de lo último que me quedaba de aquella experiencia que no repetiría ni borracho, la claqueta, echada a perder en el cubo de mi basura.