Esta fotografía de hoy podría ser el premio Pulitzer de mañana, esto es, de 2026, con permiso de Maduro. Porque el rostro muestra un pozo tan negro y abisal donde se metió el expríncipe Andrés de Inglaterra, que quita el hipo. El posible cambio de Palacio por Calabozo no es ninguna coña. Lo que veo en la foto es pura realidad cruda, pero que muy cruda, de la vida del ser humano en general, donde arriba y abajo, abajo y arriba, se turnan tal cual si subiéramos a una atracción de feria que nos da vueltas. El rostro de esta persona provoca lástima de tanto dolor que asoma, y hay que pensar en lo que le rodea en el tema Eipsten para no perdonar por debilidad a quien tuvo que infringir dolor y mucho a otras personas, en algún caso según cuentan menores de edad. Pero insisto, tantos malos y mangantes ciudadanos de clase alta y muy baja cama, saldrán retratados sin positivar, malas sombras de su papel personaje fetén lleno de dinero y solo dinero, a pesar de que alguno como Bill Gates haya vendido la bonanza de un futuro de la humanidad más halagüeño gracias a sus causas y bla, bla, blas.
Para compensar esta fea entrada, hablemos un minuto del cineasta Juanma Bajo Ulloa, de prestigio contrastado, que ha pasado por HORIZONTE hablando claro y valientemente sobre el mundo del cine que no ha hecho sino despertar toda la simpatía y admiración de mi parte. Lo que denuncia es una agenda que poco a poco se va cayendo, y esperemos que lo haga pronto, para que los que chupan de la subvención pública por mor de ideología que no de talento y buen hacer, se caigan, o en algún caso que ya habló al respecto, se vayan de España porque vaya a gobernar la derecha, la de media tinta y la clara. Nos hacen falta muchas personas que hablen así de claro como Ulloa, a ver si espabilamos todos un poco y reconocemos lo desnudo que va este poder.