Hoy me fui al cine. Tenía pendiente de ver “Nuremberg”. Así que, visto lo visto por elcercano, o sea, al no aparecer ni los clásicos en esta lluviosa tarde, me fui a los multicines a ver la película. Estaba sólo cuando llegué, con la pantalla aún en blanco, pero cuando se proyectaron los trailers de los próximos estrenos -alguno ya captó mi interés por volver a esta sala de sueños- éramos ya ocho espectadores en total. Así, la sala la sientes casi en exclusiva para ti, sin palomitas alrededor ni cuchicheos en la fila superior, toda la atención sobre las imágenes, ¡qué placer superior! A partir del próximo año retomaré aquella gran afición que me llevaba en Madrid casi a diario a ver una sesión continua (dos por uno) donde no tenía que repetir películas pues muchos disfrutaba de muchos cines distintos cada día. Donde esté la pantalla grande, con su sonido envolvente, que se quite la pantalla pequeña de móvil o tablet por mucha oferta que nos dé Filmin, Netflix y cualquier otra plataforma; son las mismas películas pero en la sala grande se origina un clima que te mete a tamaño real en la película. ¡Ah!, de Nuremberg, la peli, decir que me gustó un montón, muy buena sin caer en obra maestra, pero sí, la recomiendo sin cortarme un pelo.