Hoy hemos puesto en la entrada de elcercano un banco lleno de libros con un cartel que anuncia el poder llevarse cualquier libro a cambio de la voluntad. Claro que la voluntad puede ser “cero!, o sea, que se lleve el hombre de rasgos asiáticos que vi hoy coger varios ejemplares sin depositar ninguna moneda en el platillo puesto ad hoc. Pero no importa, pues hay otros que sí ya hicieron su cambio por dos o tres euros el libro, y una señora de la tarde dejó un billete de cinco euros, lo que complació cualquier expectativa al respecto. Tomé una imagen que como no desvela la identidad de las dos mujeres del billete me parece precioso el mostrarla. Porque hay gente honrada y buena, y ya lo decía Escohotado en una reflexión televisiva acerca de la riqueza de un país, que no es más rico el país que tiene petróleo o minas de metales preciados sino el país que tiene educación y honradez a manos llenas, por ejemplo, el que dejaba pasar a otro en la puerta, o que cedía su puesto en el autobús a la persona mayor o incapacitada, o aquel que, simplemente, daba los buenos días y gracias a quien correspondiese.
