Una mujer que nos visitaba muy de vez en cuando volvió ayer. Para ella todo sorpresa, que cerramos, que cómo no se enteró antes. Pues porque vive en la montaña desde que dejó su Asturias natal. Enigmática se paseó por el local que va desmantelándose poco a poco al llevarse la gente lo que adquiere para su recuerdo y de lo que nos vamos desprendiendo nosotros mismos. Después de un tiempo peregrinando por el espacio, me pidió el último libro de Santiago Lamas que editamos para sentarse a leerlo durante un rato; después amplió su petición a Galicia Borrosa, cuyo único ejemplara que tengo en elcercano se lo presté. Allí sola, mientras una pandilla celebraba su amistad de los jueves cercanos, leía y leyó durante más de una hora absorta de las risas del otro rincón. Una delicia la vista. Y la razón de por qué elcercano es otra cosa, singular y hermosa, que la imagen explica por sí misma mucho mejor de lo que puedo seguir contando. Y se fue como había venido. Pero queriendo volver pronto antes de que cerremos.