Yo llevo tiempo diciendo que no es justo beneficiar la vida de los jubilados más allá de cumplir con sus pensiones y los gastos farmacéutico sanitarios. Lo digo desde una perspectiva de país donde hay grandes capas de la sociedad que se las ven y desean, no por tener vacaciones de príncipes a precio de saldo, como proporciona el Imserso, sino para llegar a fin de mes o comprar un vestido de temporada en rebajas. Hay tanta necesidad como paro hay, amén de infraestructuras básicas como carreteras, educación y sanidad que deberían estar más dotadas para construir el mejor bienestar. Es decir, demasiado gasto primario que cubrir mientras se deriva parte del mismo a entretenimiento y recreo público de los mayores que parecemos imbéciles si nos sacan de paseo otros, eso sí, rico paseo y al borde del mar. Las Universidades de mayores, el Imserso, la tarjeta dorada, los bonos de transporte, Afundación para mayores de 60 años, etc. etc. etc., son privilegios que no tienen hoy razón de ser, y si nos leamos lo que hoy publica ABC al respecto:
Empecemos por los datos: desde la Gran Recesión de 2008 (hace mucho que a esto ya le ponemos mayúsculas), la renta de los jóvenes ha caído un 3%, mientras que la de los jubilados ha crecido un 18%. La conclusión, escribe Susana Alcelay, ya es sabida pero hay que repetirla, y es que «las nuevas generaciones vivirán peor que sus padres». «De forma progresiva y continuada, nuestro país ha sido testigo de la aparición de un desequilibrio de renta y riqueza sin precedentes que deja a las generaciones de mayor edad en una posición mucho más favorable que la los jóvenes», asegura un informe del Instituto Juan de Mariana titulado ‘Cómo el sistema de pensiones y el modelo fiscal penalizan a los jóvenes españoles’. Otro cifra para sustentar la tesis: en 2002, los menores de 35 años concentraban el 7,5% de la riqueza; en 2022, solo el 2%. Ay.
Esto que ahora leemos en el informe reseñado es algo que todos palpamos desde hace un montón de tiempo, pero que nadie quiso advertirlo para seguir aprovechándose de la falsa creencia sustentada en tiempos pasados, de que la media pensionista no daba ni para pañuelos. Afortunadamente, la tercera parte de los pensionistas españoles supera la media de pensión de los 2.000€, superior a un salario medio en nuestro país. Y, por supuesto, nos alegramos del dato a favor pero no del dato contrario. Es por ello, que son precisamente los jubilados quienes hoy pueden ayudar a la población asalariada a sobrevivir y que no cierren sus comercios y negocios ante tanta competencia tecnológica y de transporte. Cuando uno tiene tanta facilidad para viajar por ejemplo bajo la espalda del Estado a precios irrisorios no lo va a hacer a lugares y hoteles que no negocian bajo precio aún a costa de su sacrificio y posible pérdida del negocio, así que debieran plantearse colaborar más con lo justo y menos con el populismo político que practica medidas a todas luces sectarias. A ver si han sensibilidad para participar económicamente de todo en virtud de su verdadero precio y no del engaño global que favorece a los más privilegiados.