Últimamente…; bueno, lo de últimamente es un decir, ya que de todos los que sufrimos a Zapatero recordamos aquél Plan E, o plan del despropósito, en el que algunas obras gastaban más presupuesto del Estado en ser publicitadas que en las propias obras; porque el caso fue gastar y gastar -hasta 10.000.000€- para incentivar la economía española del 2008 que estaba como unos zorros y que con medidas de esta naturaleza todos sabemos como acabó, para intervenirnos Europa, que seguramente hubiera sido mejor. Por lo anterior, decir “últimamente” no corresponde con exactitud al uso del adverbio, pero sí vemos actuaciones actuales que nos dan la impresión de que sigue un “Plan Z” en distintas Administraciones. Y si no, basta con acercarse a la actuación urbanística que lleva cerrando el acceso Centro por el centro durante casi todo el verano, y que se localiza en la continuación del puente romano tras la previa de Avenida de las Caldas. Si la obra anterior es un despropósito, por mucho que subvencione Europa con fondos provenientes, tal vez, de la estratosfera -ah, no, que vienen de los impuestos, vale vale-, la de ahora es mayor aberración que define al técnico o profesionales intervinientes como ignorantes plenos de las necesidades reales de los ciudadanos habitantes de estas calles. Estos zoquetes de muy señor mío, nos hacen un espacio tan inhóspito que cualquiera que conozca el territorio sabe que la temperatura de la cálida Ourense subirá en verano varios grados más hasta no pasar por ella ni a tiros, o sea, no ser paseada la zona en ningún caso. No se les ocurre arbolar calles y terrenos, porque no sabrán lo que supusieron las alamedas tradicionales para favorecer encuentros o sentar los esfuerzos anatómicos sobre un banco donde reposar, sino todo lo contrario, como el título de la película “A pleno sol”. Y ahí gastan dineros y dineros, tan necesarios para apagar incendios, por ejemplo, o pagar mejor a médicos que no se vayan a otros lugares donde son captados con mucho mejor sueldo, o cualquier otra imperiosa exigencia de una sociedad de bienestar. Será que en lo demás no hay tanto tráfico para ganar los intermediarios y demás, será, es mejor pensarlo, que son tan burros que no se percatan más donde no se debe gastar. Claro que aún hay quien piensa que como el dinero viene de Europa, pues a gastarlo, y aquí paz y allí gloria. Vaya mentalidad. Y mejor no nos digan quienes son los autores intelectuales de este proyecto esperpento pétreo, porque no conviene a esta rabia e impotencia de sentirnos estafados. Y ojalá tenga que rectificar esta nota porque lo que falta por hacer le de la vuelta a lo que he visto hoy y fotografié. ¡Ah!, por último decir que los responsables vendrán de Santiago, porque es la Xunta quien lo hace.