Ayer escuché por la radio en un programa especial sobre Borges su poema “Insomnio”, que comienza así: ” A esta hora todo parece magnificarse. Los ruídos, los problemas, la espera, incluso el sueño que no llega, pero que promete arremeter en cualquier momento mientras permanezca en mi cama…”. Y esta noche, no sé si inducido por la escucha del poema o la negritud de la noche va este Insomnio y me trastorna el horario del sueño. La verdad es que los problemas o cuestiones pendientes se magnifican, como dice Borges, por la espera de una luz que solo da el día, y así me encuentro despierto en una hora avanzada de la noche. Pero es curioso indagar en esta noche en las posibles causas que provocan este insomnio que espero vencer con la pluma -eufemismo de teclado- al acabar la columna; una de las causas que pienso es no haber desahogado aún cierta pena este verano de no tener en Ourense nadie que me reclame necesariamente y por amor; me estoy refiriendo a que si mi madre falleció ya hace dos años, por tanto no es el primer verano sin ella, no así es el caso de Adelina, mi segunda madre no biológica pero sí de dedicación toda la vida. Y es verdad que por ello, cuando me encuentro espléndidamente en la playa con mi compañera del alma, sin embargo, siento cierta tristeza de no tener que ir ningún día de la semana a ver a Adelina, o a mi madre, para preocuparme por ellas. Es como un duelo particularmente playero, que no resulta trágico pero sí de un ser extrañando a su madre y a la buena de Adelina. Más causas las tengo que buscar en la solución mejor de elcercano, que no urgente pero también a veces me pide atención para tratar de encontrar dicha solución, conmigo o sin mi, con bono remuda o sin él, con cambio de cromos o yo que se, pero que hay que hacer. Por último, la noche cae en este aparcamiento improvisado, en Playa América todo se improvisa y va poco a poco degenerándose en la parte humana que le corresponde, porque, claro, la arena y el mar siguen siendo de una belleza que compensa esta falta de ordenamiento para la mejor convivencia. Bueno, pues pronto me paso por Ourense y cogeré aire cercano, con esa cantidad suficiente de maravillosos amigos o compañeros con los que paso el día a día abrigado de la mejor compañía. Y ahora, a tomar por el culo el Insomnio y a dormir.