Ayer me lo comunicó José Luis Gutiérrez, pero hoy ya es oficial y la noticia ya salió en los medios de comunicación: El Café Central cierra el próximo 12 de octubre. Con este cierre también cierra una etapa el Jazz de café tan importante para conectar los sujetos, los activos y los pasivos, los músicos y sus oyentes, como este servidor que conoció allí una buena noche al amigo José Luis en una actuación de su trío IBERJAZZ. También conocimos allí a Adrián Costa en otro concierto gracias al cual pudimos traerlo a elcercano posteriormente. Porque existe siempre la posibilidad de este acercamiento que no se da cuando vas a un gran teatro o escenario montado por la Oficialidad que al final no hace gran favor a la música en vivo para que prolifere pues acaba empujando al cierre de este tipo de locales que no soportan esa enorme competencia. A mi me jode, y perdón por la expresión, que un local como El Café Central de Madrid, después de miles de conciertos y 43 años dando la posibilidad de escuchar jazz tenga que cerrar porque no hay lugareño que pueda ganarle el pulso a la puñetera gentrificación de nos marca este turismo agobiante que nos invade. Hace pocos días, el amigo Alfonso J. Ussía escribía un magnífico artículo en ABC sobre las plazas de Madrid que las están igualando a todas haciéndoles perder su sabor original y diferenciador que acogía a sus habitantes cotidianos; las modas y unos gobernantes que no tienen demasiada idea de la importancia de preservar las ciudades para sus habitantes, hacerlas cómodas y acogedoras para los mismos, se lanzan a copiarse unos a otros en proyectos marcados por fondos de inversión que idean como tenemos que pensar y vivir, sin enterarse que perdemos la humanidad más básica que nos volverá parásitos y robots sin criterio. Voy de un lado a otro, porque el problema está en pararnos y saber ¡qué carallo queremos ser! y pelear por ello si lo llegamos a saber. Desde luego perder lugares de encuentro no puede vaticinar nada bueno, pero es lo que hay, y solo cabe darle gracias al Café Central por los buenos momentos que pudimos pasar en él. Y ojo a lo que viene. Subvenciones fuera y compromiso dentro.