Y yo diría que también la tierra. Pero, bueno, primero referirnos al título “Pesa el cielo” de este nuevo dibujo del gran artista madrileño Anto Chozas, muy atinado con el contenido y que encaja en el gusto que inspira. Pesa el cielo y también la tierra, a pesar de que esta se pisa más que pesa, pero es que si el cielo nos lleva hacia otro sentimiento, el de la tierra nos ancla a lo más material de la vida.
| Y yo diría que también la tierra. Pero, bueno, primero referirnos al título “Pesa el cielo” de este nuevo dibujo del gran artista madrileño Anto Chozas, muy atinado en el contenido y que encaja en el gusto que inspira. Pesa el cielo y también la tierra, a pesar de que esta se pisa más que pesa, pero es que si el cielo nos lleva hacia otro sentimiento, el de la tierra nos ancla a lo más material de la vida. Pesa y arden ciertas cosas que fueron cielos y se están volviendo por propios méritos en hogueras para esos seres que se creyeron celestes porque afanaban lo que les daba la gana sin tener en cuenta que todo sube y baja, y a la mínima que te descuides o te confíes llega el cisne negro cabalgando sobre tus aguas y ¡zasca!, zasca por aquí, zasca por allí, y a la trena, o al banquillo antes de ella o a tomar por culo el gobierno y la enfermedad de poder que contrajo el presidente desde primarias en su partido y secundarias posteriormente. La cosa está que arde en los grandes y pequeños temas, por ejemplo, ahora que estamos en proceso de editar el cuarto libro de Christian -ya maquetado, con su ISBN y Depósito legal adjudicados- nos encontramos conque la imprenta que lleva editándonos más de cincuenta libros nos da la sorpresa que ha desaparecido en combate, o sea, en plena faena, o al menos para nosotros así es, en plena faena nuestra. Y menuda faena, porque hay que negociar con otra imprenta el mismo tipo de libro que el resto y eso ya sabemos que va a costar porque los papeles y demás, a saber si coinciden o tiramos por otro camino. La verdad es que las dificultades para sostener un sistema de trabajo que no dependa de la subvención de turno y/o encargo institucional continuo, es labor ardua difícil y muy incierta. La política actual te lleva a esa especie de dependencia de quienes gobiernan sin dejar libertad para ocupar su papel aquellos que crean empresas honestas; ahora mismo, después de tantos años al frente de algo que se pone trabas propias para no pecar de la misma manera, nos encontramos, por ejemplo, con el dilema de asociarnos por primera vez a la Asociación de Salas de música en vivo, simplemente porque ahí se reparten la pasta que AGADIC concede para los conciertos en Galicia; y cuando digo pasta es pasta, o sea que puedes programar conciertos cada mes sin sufrir ningún tipo de problema económico. El dilema está en si ceder a la creencia íntima de que éste no es el camino para progresar, o abandonarte a la comodidad de cobrar en ese reparto que llevan llevándose a la falquitrera otros muchos. Esto está que arde. Ya daremos noticia de ambas gestiones comentadas. La de Sánchez que nos la dé pronto la actualidad. |