No, no hablamos de cuestiones económicas al hablar de “recompensas” sino sentimentales, emocionales, que valen más que las anteriores, sin duda. Ayer aconteció una de ellas cuando al visitarnos en elcercano mi sobrino Pablo, conocido artísticamente por Poliño Trapalleiro, advirtió el dibujo pintado por Aitor Saraiba en el cristal principal de elcercano. Sorprendido, me contó la relación que tenía con Aitor, y es que se conocieron el año pasado en un local de Madrid llamado “Peseta” en la calle San Vicente Ferrer, donde coincidieron al estar exponiendo allí Aitor y ser el siguiente llamado a hacerlo el propio Pablo; ambos, con dibujos, en un proyecto del 2020 donde durante varias semanas un artista diferente ocuparía ese espacio de ilustración. Pues bien, la gran satisfacción viene dada de la respuesta inmediata de Aitor a Pablo al comunicarle Pablo su sorpresa; y a continuación os dejo la respuesta, tal cual:
Comprenderéis que si alguien como Aitor nos recuerda con tanto afecto, hasta decir que “es el mejor sitio en el que me han tratado en la vida”, la satisfacción es absoluta y nos reafirma en que nuestro éxito no está en el negocio económico que hemos conseguido (que no lo es) sino en la maravillosa relación humana que mantenemos con muchas personas de gran talento que han pasado por elcercano. Aquí está nuestra mayor recompensa, tan enriquecedora que no la cambiamos por ninguna otra. Gracias Aitor, gracias Pablo, y por extensión, gracias a todos los que nos habéis enriquecido intelectual, artística, musical y humanamente. Os queremos.
Abajo, para los que no conozcáis, enlace de Jot Down con entrevista a Aitor, todo un personaje
Aitor Saraiba: «Cuando vas a un país como Guinea-Conakri se te quita la tontería»

