No sé lo que pasa si es que pasa algo en lo preocupante que está NO pasando en LA VOZ DE GALICIA al respecto de que llevamos dos domingos sin la firma del periodista azote de la verdad y la falta de libertad de expresión en la prensa, José Manuel Rubín. Insisto, no sé si pasa ‘algo’ de carácter censor, que no me extrañaría nada pues vivimos momentos donde cuenta más la publicidad y propaganda en los medios para su objetivo económico que hacer información que nos revele los oscuros procederes de los políticos y gobernantes (no todos los gobernantes son políticos pues los que tienen mucha pasta gobiernan también mucho).
Por ejemplo, hoy no han nadie que pueda criticar esta foto de facebook del buenista alcalde Jesús de mi vida (de verdad lo quiero, a Jesús, porque siento que es buena persona, pero de momento no me gusta su política de gestos y fotografías). Precisamente en su espíritu reality de ser fotografiado en cada momento del día nos muestra esta en la terraza de La Central, que en Ourense es aceptada como se aceptan otro tipo de aprovechamientos porque el que lo aprovecha es cara. Que el alcalde bendiga con un documento fotográfico la instalación de terrazas privadas sobre el suelo público, agravado ésto por el caso especial de un subarrendamiento polémico con pérdida de papeles en el expediente pertinente del Concello de una concesión municipal y, además, siendo el beneficiado familiar directo del jefe popular y por ello también jefe político del alcalde, es algo que callarse va más allá de indolencia o cobardía simple, o simpleza y pasotismo en una ciudad que se avejenta cada día, es ser cómplice de la injusticia y una forma de entender lo público que dan ganas de desertar.
Pues, como no, entonces, extrañar la única pluma que últimamente podía denunciar estas cosas tan de casa, de pueblo, de nuestra ciudad querida. Este menda, al menos, tratará de ser bufón que le diga a Jesús la realidad más allá de lo guapo y bien vestido que anda por la ciudad. Con todo el cariño.