Lo primero es hablar de Anders Christensen, porque el bajista del trío danés con Paul Motian y Aaron Parks, está ya a punto de caer en Ourense. Pero no a El Latino, que sería lo suyo, sino a elcercano, que es lo nuestro, porque poco a poco van conociéndonos por ahí fuera y ofreciéndonos cosas de tanto interés como el bajista danés. El sábado a las 21:00H asistiremos, pues, a un concierto de jazz interesante con Anders y el trío de músicos portugueses del mejor nivel jazístico del país hermano, con el mismo programa que el lunes siguiente harán en Oporto. Entradas agotadas. Por ello, gracias a todos los que hacéis que ésto de elcercano vaya adelante.
Lo segundo es transcribir la columna de José Manuel Rubín, único periodista ourensano que se atreve conque se le entienda todo hablando de Baltar, antes padre y ahora hijo, no sabemos si la provincia consentirá que mañana hija. A continuación, la columna:
Hai quen di que todo o que nos acontece está sinalado de antemán. Que andamos por camiños mallados. Cada cal vai polo seu, queira que non, coma se o levase un anxo ou unha meiga. Así empieza el último capítulo de Memorias dun neno labrego, el libro que, como ayer escribía en La Voz el Presidente da Real Academia Galega, «está na memoria e no corazón de miles e miles de galegos». El cronista trae a colación el texto para homenajearle en su adiós a Neira Vilas y para intentar entender algo de lo que pasa en la Diputación de Ourense desde que, a saber si una meiga o un ángel, llevan a Baltar (el de ahora) de despropósito en despropósito desde que el despecho de una chica puso en circulación tres grabaciones que exhiben unos diálogos impropios de un representante democrático de un pueblo honesto como el ourensano.
Como el camino parece determinado, a Baltar le da igual que la Diputación se instale en un permanente esperpento, que los medios de comunicación de España den una imagen negativa de la provincia, que los líderes del Estado le censuren en cada incursión en Galicia, que Feijoo se sonroje (aunque muy poco) cuando un periodista le pregunta por el derecho de pernada. Todo da igual. El camino está mallado y es patrimonio exclusivo de Baltar. Él es quien redacta un código ético que después incumple; él es quien pide nuevos integrantes del comité de ética después de que el representante del colegio de Abogados, Miguel Ángel González Trigás; el del Colegio de Secretarios, Jesús Blanco; el de la organización Transparencia Internacional, Enrique José Varela, y el de la Universidad de Vigo, Antonio González Fernández, presentasen la dimisión para evitar censurarle y darle así a Baltar un tiempo extra mientras espera el salvavidas que supongo cree le está confeccionando el fiscal jefe de Ourense.
La actitud de Baltar (y del PP que le respalda) en los últimos dos meses me recordó la afirmación de Thomas Jefferson, el tercer presidente de los Estados Unidos: «La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%». Eso es lo que pasa en Ourense. El PP, que recibió en las pasadas municipales 81.572 votos pisotea en la Diputación los derechos de los 80.541que votaron a otras opciones políticas.Esta prepotencia del Partido Popular y de su líder lleva al desaliento pero desalienta más ver a una sociedad civil que, en una exhibición de tragaderas prodigiosas, acepta o disculpa a un representante público al que una mujer acusa de pedirle sexo a cambio de promesas laborales. Son las tragaderas de la sociedad y las incoherencias de partidos como el PSOE que censura al personaje en Ourense mientras en la FEMP, que dirigen, le nombran miembro del Consejo Mundial de Gobiernos Locales, lo que le permite a Baltar y los suyos reírse a mandíbula batiente mientras en la Diputación se instala la crispación. Saben, como el neno labrego de Xosé Neira Vilas, que el camino está marcado y no lo cambia esas bagatelas éticas y morales que espantan a cualquier ciudadano de bien pero que divierten a los hombres y mujeres del Partido Popular.
Tercero va de Oroza, y el monaguillo articulista que escribe fantasiosamente hoy en su columna sobre el poeta, porque donde hace ver una relación, elcercano sabe de Oroza la propia opinión acerca de él y no repetimos las palabras porque son demasiado fuertes aunque hermosas, como todas las que construía Oroza. Dos veces se lo oímos decir, una en Vigo y la otra en elcercano de Ourense delante de Xurxo Oro, el escultor. Mejor que descubrir las palabras utilizadas dejaremos también sin decir lo que dice el artículo de J. Noguerol.
Y de facebook quiero decir que hay silencios que hablan más que mil ‘gustas’ y ‘comentarios’ varios, pues ante nombres del poder ourensano y críticas a él, aunque no sean ideológicas sino simplemente de honradez y ética, muchos de los navegantes que levantan continuamente opiniones -sobre temas, eso sí, que nunca comprometen- callan como presuntos cobardes.