
Ourense, mi ciudad, y el “pan y circus” que ya aburre.
Érase un tiempo donde algunos quisimos hacer algo nuevo, diferente, que resultara ejemplo de lo que se debe hacer para lograr la mejor convivencia y desarrollo entre una ciudadanía como ¡Dios manda! desde nuestro punto de vista, cual es vivir y dejar vivir a los demás, pacíficamente y con respeto, procurar encuentros humanos para hablar y estarse algo quietos, casi como nos decía Pascal, pero siempre en aras a cierto favor que da pensar, que