
Historia de amor equina
Pasaba yo por ahí, cuando veo al caballo comer hierba tan plácidamente. La verdad es que placentero debe ser comer frente al mar y con el cielo azul de techo. Después de fotografiarlo lo saludé. Él rebuznó sociablemente, y me preguntó sobre estos seres vivos que se encuentran atrapados en cuerpos de humanos queriendo ser equinos: ¿Cuánto es verdad, cuánto mentira? Y le conté que atravesamos tiempos inciertos y plenos de dudas sobre nuestra identidad,