VER PARA CREER
Desde estas lejanías provincianas me pongo a mirar lo que ocurre en la capital de la nación de los españoles y no doy crédito a lo que veo y escucho. Es imposible, me digo, que lo que nos cuentan a los pobretones de estas paleozoicas tierras olvidadas y envejecidas sea cierto ni aun en un seis por ciento. Digo lo del seis por ciento porque contabilizar así los sentimientos se ha hecho cuestión modélica
