Contra la intolerancia (Rosa Montero en EL PAIS)
En 1999, la artillería rusa demolió salvajemente la ciudad de Grozni y 50.000 civiles chechenos fueron abandonados a su suerte sin que nadie hiciera nada por ellos, ni la ONU ni ningún organismo internacional y ni siquiera los intelectuales, tan activos en otros conflictos: pero en este caso, claro, los malos eran los rusos, y la intelectualidad seguía y quizá sigue sufriendo cierta inercia procomunista. Momentáneamente conmovida por la soledad de esas víctimas (luego, claro,




