Hoy que publicamos la noticia del desvío de la pila de millones que el Jefe empresarial desvía de una empresa para sostener Dios sabe qué patrimonio personal, nos cruzamos en la calle con el Don más don de todos los empresarios. Este que cree haber nacido con la estrella admirable, que tuerce sus pies un poco al andar como por mimetismo visual con algún ídolo empresarial ourensano para él. Éste que cruza ya sin ver al que le ha visto el alma, o sea, al que ya no se deja sorprender por sus gracias y su caradura de vender nabo por merluza, apagado, pero que se identifica con el jefe empresarial. No decimos de quien hablamos pero si usted sigue el cotarro social y económico de la ciudad sabrá de sobra quien es el ínclito. Y, si no , mejor, que no pierde nada, como no perdería nada la CEOE si dejara a Díaz Ferrán con sus cuitas en su casa.